Neptuno representa la disolución de las fronteras del yo, invitándonos a conectar con el todo, con el inconsciente colectivo y la espiritualidad. Es la energía de los sueños, la imaginación, la intuición y la compasión universal. Su influencia nos vuelve más sensibles, empáticos y creativos, permitiéndonos percibir las realidades sutiles que trascienden lo material. En la vida cotidiana, su arquetipo se manifiesta en los actos de fe, en la inspiración artística, en la meditación, en el anhelo de escapar de la realidad a través de la fantasía y en nuestra capacidad para sacrificarnos por un ideal superior.
Neptuno tarda aproximadamente 164 años en dar una vuelta completa al Sol y recorrer todo el zodíaco. Esto significa que ninguna persona viva ha experimentado el ciclo completo de Neptuno. Su lento movimiento hace que su influencia se marque a nivel generacional, tiñendo los sueños, ideales y anhelos colectivos de épocas enteras. Astrológicamente, Neptuno está asociado con la anestesia y las sustancias que alteran la conciencia.
Me permito fluir con el misterio del universo,
confío en la guía de mis sueños.